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jueves, 5 de junio de 2014

Un hincha santo y pintor. Necesitamos un museo permanente en Oruro para reconocer a los nuestros


Lara, Miss Carangas y el fútbol boliviano

Gustavo Lara: en memoria del maestro. Cuatro evocaciones, semblanzas, facetas y tributos al destacado artista plástico recientemente fallecido.

    Lara, Miss Carangas  y el fútbol boliviano
    Martín Zelaya Sánchez
      "Don Gustavo, uno de los más experimentados y respetados de la mesa, no perdió el tiempo y trazó, no pudo ser en más de 10 minutos, un retrato de los solicitantes”.
    I
    A fines de 2006, con aún muy escaso bagaje en el periodismo cultural, conseguí una entrevista exclusiva con don Gustavo Lara,  quien me invitó a un café en su departamento donde, entre sus lienzos, paletas y decenas de bocetos a lápiz desperdigados por doquier, me obsequió una extensa y amena conversación.
    Al salir -no recuerdo ya el motivo de la cita- me presentó a su hijo Fabricio, talentoso artista también, y me sorprendió obsequiándome la fotografía de un trabajo suyo, uno de los más bellos: Miss Carangas, un óleo sobre tela, según se lee de su puño y letra en la cartulina.

    II
    Desde entonces, el maestro nunca me retaceó algunos minutos para consultas, breves entrevistas o hasta consejos sobre arte, siempre desde su acogedora buhardilla en Sopocachi, y a veces incluso por teléfono.
    No olvidaré nunca un día en el que me sorprendió con un increíble motivo: había escrito un texto en defensa del derecho de los bolivianos a jugar fútbol en la altura, e incluso había alterado uno de sus propios cuadros para parodiar a la FIFA, poniendo a grotescos cuerpos, los rostros de los mandamases del balompié mundial (ver nota adjunta).

    III
    A mediados del año pasado, un proyecto de corte literario nos llevó a tocar las puertas de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia. Mientras exponíamos nuestro caso ante los consejeros, don Gustavo, uno de los más experimentados y respetados de la mesa, no perdió el tiempo y trazó, no pudo ser en más de 10 minutos, un retrato de los solicitantes: de izquierda a derecha, Martín Zelaya, Alfonso Hinojosa y Marco Montellano.
    "¿Qué tal… verdad que se parecen?”, nos dijo al despedirnos, mientras me entregaba la hoja, sonreía y festejaba su ocurrencia con sus compañeros… cual niño que acaba de cometer una travesura.
    A tiempo de atesorar aquel inesperado obsequio, ese día entendí qué era eso tan especial e indescifrable que caracteriza el arte de Lara: la alegría, el compromiso y la ternura a toda prueba.
    Transcribo, entonces, aquel alegato de don Gustavo, por la libertad.

    Fútbol, arte y cultura

    Señores:
    Joseph Blatter y Julio Grondona
    Presidente y vicepresidente de la FIFA
    Zúrich

    Distinguidos señores
    Una visión amplia que considere al fútbol como parte gravitante en el desarrollo físico, moral y espiritual necesariamente debe tomar en cuenta la participación de los pueblos, en su conjunto, de los cinco continentes del planeta. Debe entenderlo como gestor gravitante para armonizar el entendimiento de millones de seres humanos que asisten a los campos deportivos, que escuchan radio y que ven televisión, que no son entes inermes y pasivos, que son actores fundamentales en la vida de todos los pueblos.
    Una noche de 1991, a 3.706 msnm, jugaron el local, subcampeón de Bolivia, San José, y el campeón de Brasil, Sao Paulo, en el estadio Jesús Bermúdez de Oruro, que rebalsaba de hinchada. Pese al clima seco, ligeramente frío, fue toda una fiesta, ¿el resultado? San José 0 - Sao Paulo 3. El encuentro de retorno, semanas después, acabó 1 a 1, un meritorio empate en un clima tórrido y sofocante para los andinos.
    Señores Blatter y Grondona, el fútbol no sólo es un juego de 11 contra 11, también juegan millones desde las tribunas con el sentimiento más profundo. Se emocionan, vibran, viven con cada jugada o gambeta del equipo favorito, goool es un grito a veces alarido, a veces llanto, expresión espontánea, derecho humano que no se puede castrar en los Andes, valles o trópicos.
    El estremecimiento colectivo que provoca el fútbol, en su propia y tan singular dimensión, provoca emociones tan fuertes y valederas como la música, el cine, el teatro, las artes plásticas y todas las manifestaciones creativas del ser humano, que no son cuantificables porque son demostraciones inconmensurables del alma.
    Señor Blatter, señor Grondona, no apaguen el sueño y la ilusión de millones. No se carguen una mancha oscura sobre los hombros. Por el contrario, les invito a evitar una injusticia e irse dignamente, con el canto de Pavarotti, a una visita a los museos de arte en Europa, o a conocer los hermosos Tiwanaku y Machu Picchu por estos lados.

    Gustavo Lara
    Artista plástico
    Hincha de San José

    PD. La FIFA lanzó al vacó una bola de nieve que puede convertirse en una inmensa montaña tan alta como el Sajama, el Aconcagua o el Illimani. Como artista me he sentido tentado de expresarme con el lenguaje que manejo e incorporar una imagen para ilustrar esta breve carta.
    Gustavo retornó a Oruro
     Alfredo La Placa

    Gustavo Lara munido de silencio retornó a Oruro entraña de su ser, forjado como un fulgurante cristal de múltiples aristas.  Perfiles que él perpetuó en greda, metal, pigmentos.
    Ojos habituados a escudriñar y plasmar en vigorosas síntesis paisajes y personajes de su prolífica obra.
    Maestro de sus hermanos, caudal inagotable de re-cursos y secretos del oficio, generoso e ilimitado.
    Son otros los espacios que el Maestro Lara, ahora en el último tránsito, escudriñará con la misma acuciosidad que en vida.
    Mermeladas caseras, colores, mezclas y texturas
    Homero Carvalho Oliva 
    Conocí a Gustavo Lara en el año 1994, estaba junto a su hermano Raúl y pese a que Gustavo era mayor parecían mellizos. Me impresionó el cariño que le profesaba a Raúl y a todos sus hermanos, en especial a uno que había desaparecido en la dictadura militar de   Argentina, también pintor. Los Lara son una dinastía de artistas plásticos.
    Lo volví a encontrar en la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia en septiembre de 2012. Me designaron consejero de esta institución y Gustavo ya lo era; nuevamente pude disfrutar de su humor, de su sabiduría que compartía con todos y de su caballerosidad.
    Gustavo era un gentleman de ésos que ya no existen. Era un hombre que había emigrado del campo a la ciudad de Oruro, de allí a  Argentina y sin embargo nunca perdió sus raíces, tanto que cuando se presentaba la oportunidad hablaba en quechua.
    En calidad de consejero de la FC-BCB viajó a La Paz todas las semanas y como llegaba temprano, a las siete y media de la mañana, me bajaba a desayunar al departamento de Gustavo.
    Allí, en el quinto piso del edificio Santa Isabel me esperaba con una taza de té caliente, marraquetas crocantes, queso collana fresco y mermeladas caseras. Antes de irnos a la reunión ordinaria conversábamos de literatura y arte… para mí era un placer escucharlo hablar de colores, de formas, de mezclas, de luces y sombras, de texturas… Gustavo era un sabio y ya lo extraño.
    Memoria mínima
    Benjamín Chávez
    A tan pocos días del fallecimiento de Gustavo Lara y a tres años del de Raúl, su hermano menor, quiero, a modo de mínima memoria, compartir un breve recuerdo, uno solo, de entre tantos otros, que los implica entrañables.
    En algún momento de la segunda mitad de la década de 1990, escribí este poema:

    Flash

    Hay una pared en lo profundo
    donde la luz se despedaza.
    Digno fondo para retratos metálicos
    que beberán en silencio
    del bebedero astral
    de gardenias enfiladas al abismo.

    En otro tiempo
    la pared en lo profundo
    habría servido para deslumbrar.
    Ahora
    soporta, creo
    el desgarro
    la impiedad
    el peso insospechado
    de toda la desmesura de la noche.
    El vertiginoso paso de los días
    la derrumba lentamente
    escrupulosamente.
    En otro tiempo
    este poema
    habría podido llamarse
    relámpago de magnesio.

    El poema fue escrito en Oruro a altas horas de una noche otoñal, como consecuencia directa de una conversación con Gustavo y Raúl Lara. Hasta hacía poco, aproximadamente la una de la mañana, habíamos estado con varios amigos en una divertida reunión en casa del poeta y pintor René Antezana, en las cercanías del cerro Luricancho.
    Al final de la reunión, los tres nos fuimos caminando por la calle Murguía en dirección al este. Llegamos al colegio Bolívar y desde allí divisamos la pared de piedra ocre de la estación del ferrocarril que interrumpe la mencionada calle unas cinco cuadras más abajo (de allí eso de Hay una pared en lo profundo que abre el poema).
    Caminamos lentamente hacia ella y hablamos de su color (de día y de noche), de las doradas épocas del ferrocarril, de la nostalgia por ciertos personajes del pasado, de la piedra, de la ciudad de Oruro en la época de la niñez de los hermanos Lara, de la posibilidad de pintar esa pared en algún cuadro o nombrarla en algún poema…
    Hablamos también del olvido y de la muerte (las gardenias enfiladas al abismo). Pero todo lo hacíamos desde la alegría, y el tono de las fases traía contagiado un cierto aire filosóficamente optimista.
    El poema resultó francamente melancólico y se publicó en mi poemario Santo sin devoción en el año 2000, pero quizás en aquella noche, como en todos los otros días, Gustavo, Raúl y yo, fuimos amigos porque, a pesar de todo, siempre nos unió una profunda e irrenunciable alegría de vivir.

    lunes, 2 de junio de 2014

    Es necesario contar con un museo permanente que reconozca a los pintores orureños

    l artista plástico falleció ayer a los 80 años, en su domicilio en Oruro

    Murió Gustavo Lara, el pintor y escultor apasionado por Oruro

    El creador es velado en el Salón Rojo de la Alcaldía de Oruro y sus restos serán cremados hoy.

    Murió Gustavo Lara,  el pintor y escultor  apasionado por Oruro
    Archivo Página Siete. Gustavo Lara junto a su hijo Fabricio, en su taller en La Paz.
    Anahí Cazas  / La Paz

    Uno de los mayores  deseos del artista plástico Gustavo Lara era morir en la tierra que más amaba: Oruro. Y así fue. La madrugada de ayer, cerca de las 4:30, el pintor falleció a los 80  años de edad en su domicilio, ubicado en  la ciudad de Oruro.
    "Gustavo falleció esta  madrugada tras sufrir de una  pulmonía que  complicó su estado de salud”, aseguró  ayer Lidia Lara, cuñada del artista.
     Los restos del  creador son velados desde ayer en el Salón Rojo de la Alcaldía de Oruro. Su cuerpo  será cremado y sus cenizas serán enterradas en el Cementerio General de Oruro.
    "Gustavo era un gran padre, hermano y artista. Recuerdo  que era muy cómico y jovial, pero a veces nos  hacia   reflexiones duras. Era un hombre íntegro y  apasionado por la pintura y la escultura. Vivía entre Oruro y La Paz”, contó su cuñada.
      Lara nació en Huanuni, Oruro, en  1934. Estudió Arte en  esa ciudad  (1948-1952). Residió en Argentina (1955-1977), se lee en el Diccionario  Cultural Boliviano, del periodista Elías Blanco. Se dedicaba a la pintura, escultura y cerámica. 
    Descubrió su pasión por la pintura  en su infancia y junto a su entrañable hermano y amigo, el fallecido  artista plástico, Raúl Lara. Durante su adolescencia, Gustavo dividió su tiempo entre sus estudios en el colegio y     el arte.  "Con Raúl, aparte de ser grandes hermanos, éramos colegas y excelentes amigos”, declaró  Gustavo, el día que murió Raúl y confesó que  su hermano  fue un gran ejemplo y motivación en su vida y en su carrera artística.
    Ese testimonio es confirmado por su cuñada, Lidia, quien aseguró que desde que murió Raúl, Gustavo ya no era el mismo. "No soportaba la partida de su hermano. Los dos compartieron su  amor por el arte y por la vida”.
    Lara tiene dos hijos, Rosmary y Fabricio. El último  también siguió  los pasos de su padre  en el  mundo de las artes plásticas.
    Entre las obras más destacadas de Lara están  la escultura de bronce de la heroína Juana Azurduy de Padilla, realizada en 1989 y  ubicada en  la plaza del mismo nombre en Villa Dolores,    El Alto.
    Mario Yujra, director de la carrera de Artes de la UMSA, sostuvo que una de las cualidades de  la obra de Lara fue  resaltar el mundo andino en sus pinturas.
      El crítico de arte Pedro Querejazu sostuvo por su parte que Lara fue "un artista infatigable que dividió su tiempo entre la gestión del arte y la pintura”.   "Fue un notable dibujante y un  gran pintor. Su arte se centró en la figura humana”, dijo el experto, quien  destacó también el emprendimiento del artista por enseñar.
      Esa vocación por la enseñanza   fue una de sus prioridades  e incluso uno de sus últimos sueños era abrir     un taller de arte en Mallasa, en La Paz, contaron sus familiares.
     

    Puntos de vista

    Pedro Querejazu
      Crítico de arte
    "Fue un notable dibujante y pintor”
    Fue un notable dibujante y gran pintor. Era el  mayor de   varios hermanos, de los cuales tres eran artistas, uno de ellos fue Raúl Lara. Ellos dieron realce al arte en Oruro. Fue un artista muy destacado de su  generación. El arte de   Gustavo Lara  se centra en la figura humana. Ha realizado también  monumentos históricos y el más destacado es el de  Azurduy de Padilla, en  El Alto.
    Mario Yujra  Director
    de la carrera de Artes
    "Es una pérdida para las artes”
    Es una pena la partida de Gustavo Lara. Es una gran pérdida  para las  artes plásticas en Bolivia. Su obra se caracterizó por pintar  el mundo andino. Además, ha trabajado en el ámbito de la escultura  y la  cerámica. También como docente ha sido un gran maestro y ha compartido sus experiencias con los jóvenes.
    Sobre  el artista
    Vida Nació en 1934, en  Huanuni, Oruro. Se desempeñó en las áreas de pintura, escultura y cerámica. Fue consejero de la Fundación del Banco Central de Bolivia.
     Trayectoria Durante su carrera ganó varios premios, entre ellos están el premio del proyecto Monumento Minero de Huanuni (1950). Luego, obtuvo el primer Premio Adquisición del I Salón Nacional del Ministerio de Educación (1955) y ganó el premio Adquisición del Concurso de Retratos de Bolívar y Sucre de la UTO (1955). Después, logró  el  Primer Premio en pintura del Salón Murillo con la obra Estudio I (1978) y otros.