Un monumento con valor histórico invaluable
• Por: Dehymar Antezana – Exclusivo para Tu espacio - Periodista
Cómo no recordar aquel 28 de agosto de 1986, cuando miles de mineros eran recibidos y luego despachados a sus centros mineros por la ciudadanía local, en medio del llanto de hombres, mujeres y niños, por una conquista social que sucumbió en el fracaso, tras la famosa marcha por la vida.
Retrotraer a la retina cuando aún las locomotoras a vapor circulaban por esas viejas rieles haciendo temblar el piso. Volver a la infancia cuando se pasaba de extremo a extremo por la estación del tren. O simplemente recordar cuando de pequeños jugábamos en medio de los vagones, escalando esas estructuras que un momento le dieron vida a la Alta Tierra de los Urus.
La llegada o partida de los trenes era emotiva, no solo por despedir a los seres queridos, sino porque cada anuncio del pito de las locomotoras, era como traer una sorpresa para los orureños, que añoramos su retorno. Ni qué decir emprender un viaje en tren o ferrocarril, experiencias únicas que quizá en esta vida ya no se repitan más.
Así es la estación central del ferrocarril, construida a inicios de 1900 y que de a poco se extendió a La Paz y Cochabamba. Hoy tocamos la parte sentimental de la estación de trenes, porque consideramos que los orureños, como siempre, perdimos el Norte para defender lo que tuvimos. Ahora solo queda vivir de recuerdos hermosos, por constituirse en un encanto de nuestra tierra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario